¿El hipertexto también reduce el colesterol?
¿Quien dirías que es el autor de esta frase? Yo sin duda la pondría en boca de cualquier escéptico sobre las oportunidades que los ordenadores y la World Wide Web nos ofrecen a sus usuarios.Muchos anonadados os preguntareis que quien ha sido capaz mezclar términos tan dispares y hacer una pregunta tan ridícula. Sin embargo todo tiene sentido.Durante muchas décadas se ha creído que la comunicación hipertextual iba a cambiar la comunicación tradicional. Nos iban a dominar los autores colectivos,los libros iban a desaparecer, el lector con su interacción iba a poseer el mundo... en definitiva, la influencia del hipertexto en nuestro día a día como ser humanos iba a ser tan importante que ¿por qué no iba a poder reducirnos el colesterol?
Esto es lo que debió pensar Norman Meyrowitz, el creador de la intermedia, al poner este título a una de sus conferencias.
Norman trabajó en el proyecto intermedia dentro del "The Institute for Research in Information and Scholarship (IRIS)" que él mismo fundó dentro de la Brown University.
En un principio la finalidad del proyecto era la creación de un nuevo sistema operativo, sin embargo,los datos y la aplicación fueron diseñados para proveer flexibilidad, consistencia y capacidad. Este proyecto tenía links de forma bidireccional y estaban almacenados en una base de datos diferente de manera que los usarios podían añadir nuevos links y anotaciones sin variar el documento original. Además, con él se podían compartir y acceder a documentos a través de un sistema de de permisos de accesos.
Este proyecto fue uno de los que más prometían dentro del sistema del hipertexto dentro de la educación.
En un principio, se usó en la universidad para un curso de inglés durante la primavera de 1987. Desde entonces, ha sido usado para desarrollar el trabajo de diferentes cursos como por ejemplo "Explorando la luna" para el planetario; en In Memorian Web, un estudio de la poesía de Tennyson; en la Web de Dickens; en la página storyspace.
En 1989 se llegó a comercializar pero su siguiente versión fue imposible de adaptarla al sistema de Apple por lo que dejo de ser útil. Sin embargo, el trabajo realizado no fue en vano sino que apoyó a reforzar lo que dijo Roland Barthes sobre el texto.
"El texto es como el espacio social que no deja a ningún lenguaje a salvo o intacto, que no le permite a ningún sujeto enunciador mantener la posición de juez, profesor, analista, confesor o decodificador"