El Julio Verne de la ciencia
Todos los instrumentos que utilizamos en nuestra vida diaria son extensiones de nuestro cuerpo que sirven para ampliar nuestras posibilidades de acción. Es decir, si utilizamos un cepillo de dientes es para poder asear los espacios de nuestra boca que no podríamos alcanzar con nuestros dedos y si manejamos excavadoras en las obras es para simular que tenemos una mano gigante con la que somos capaces de abrir grandes agujeros en la tierra. De este modo, Vannevar Bush creyó que los modos de acceso al conocimiento que se empleaban en su época eran, de algún modo, artificiales y que resultaban cómodos simplemente por convención. Lo lógico, según Bush, era buscar el modo de ampliar el modo natural de funcionamiento de nuestra mente, o lo que es lo mismo, crear una máquina que pudiera asociar conceptos igual que nosotros enlazamos ideas.
En el contexto de la II. Guerra Mundial, Vannevar Bush cayó en la cuenta de que la información crecía de manera vertiginosa. Datos y datos se transmitían cada día, haciendo imposible almacenarlos de manera efectiva. Su preocupación se dirigió al modo en que todo ese conocimiento se podía conservar, y lo que es más difícil, de qué manera se podía poner a disposición de las personas de manera útil.
MEMEX (Memory Expander). El proyecto nacido de la mente de Bush era una especie de escritorio con dos pantallas que almacenaba la información en pequeños microfilms. Al consultar una información y otra a continuación se establecía entre ellas un enlace que las unía de modo permanente. De este modo, el uso de esta máquina, la iba convirtiendo en una extensión de la mente de su usuario. Como el mismo Bush manifestó en el artículo As We May Think , en el que expuso su proyecto, no se puede igualar la velocidad y la flexibilidad con la cual la mente sigue un recorrido asociativo pero debería ser posible vencer a la mente en permanencia y claridad de las informaciones".
Si bien Vannevar Bush falleción sin ver realizada su idea, ésta se vio manerializada más tarde en la red de redes. Hace cuarenta años MEMEX era algo casi inverosímil; hoy en día, en cambio, todo el mundo ve completamente normal que yo escriba esto sobre Vannevar Bush en un soporte que no existe materialmente, que pueda ser consultado en décimas de segundo en todo el mundo y, es más, que cualquier persona pueda acceder al texto por medio de uno de los conceptos que he citado en él.
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